El primer y fundamental elemento de toda política de sostenibilidad ambiental es evitar la contaminación y el daño al medio ambiente. El daño, sin embargo, no siempre se puede evitar. La actividad humana, y dentro de la misma, muy especialmente, la de naturaleza económica, puede generar los llamados siniestros medioambientales. En estos casos en que las cosas se tuercen, es cuando el seguro entra en juego.


El seguro, de hecho, ejerce su influencia incluso antes de que se produzca el siniestro. Ya en el proceso de suscripción, esto es, de aceptación del riesgo por parte de la aseguradora, se produce una labor de asesoramiento al cliente. Las entidades aconsejan sobre la mejor forma de prevenir los siniestros medioambientales; lo cual redunda en una mayor generalización de las políticas de prevención.

En todo caso, estas notas se centran en los daños reparados, esto es, en los siniestros, entendidos cómo aquellos sucesos en los que se ha producido un daño al medio ambiente de algún tipo. Y, para ello, se va a utilizar información sobre la siniestralidad del Pool Español de Riesgos Medioambientales (PERM).

El PERM es una institución diseñada por el propio sector asegurador para mejorar la capacidad de asunción de riesgos de aseguramiento medioambiental en España. La información facilitada por el PERM se refiere a 564 siniestros producidos en una serie temporal que comienza en 20 de septiembre de 2005 y termina el 11 de junio de 2021; si bien la mayoría de los siniestros se producen desde el año 2010, ocupando los anteriores un número apenas marginal.

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Fuente: UNESPA